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Es real que nuestro organismo tenga su propio reloj y se encuentra conectado a cada una de las células, moléculas, átomos, tejidos y órganos de nuestro cuerpo por eso no hay trucos para forzarlo a que se adelante o se atrase.

¿Qué pasa cuando desobedecemos a los horarios del sueño?

Tarde o temprano te pasa una factura muy alta, si dormimos menos de 6 horas diarias y para los fines de semana que intentamos reponer ese sueño lo único que logramos es que nos lleve a tener síntomas desde una simple gripa, migrañas, problemas digestivos, emocionales, hasta la diabetes, eso pasando por un terrible insomnio. El atentar contra el reloj biológico o también conocido como biorritmo y creer que lo engañamos con atrasarlo o adelantarlo, te obliga a darte cuenta de que estas forzando la maquina y  por eso no hay manera de ganarle tiempo al tiempo.

Al alterar el reloj biológico se rompe el ciclo de una u otra función y se pueden manifestar con diarrea, estreñimiento, falta o exceso de apetito, inflamación flatulencias o resequedad bucal o salivación en exceso.

Este reloj natural, se encarga de regular, entre otros procesos el ciclo de sueño-vigilia por lo que sabe con exactitud cuando mandarte a dormir y cuando despertar, gracias a la sensibilidad a la luz del día en el ciclo casi perfecto con duración de 24 horas y al no hacerle caso, terminara por enfermarte.

En estudios realizados se comprobó que personas que trabajan por la noche o que viajan regularmente a lugares donde cambia el horario, alteran tanto su biorritmo que desarrollan daños crónicos severos en ocasiones tales como obesidad o diabetes tipo 2, desestabilizando las células del páncreas que producen la insulina, misma que está encargada de aprovechar la glucosa de los alimentos.

El biorritmo sincroniza los ritmos cardiacos no solo desde el interior (como la función renal , temperatura corporal, respiración , ritmo cardiaco , secreción de hormonas, entre otros ) también con la interacción del medio ambiente; por eso nuestro cuerpo distingue perfectamente el día de la noche, segregando sustancias que nos hacen sentir sueño o ya no tenerlo.

 

El cansancio que provoca el famoso jet lag o descompensación horaria  no solo aparece en los viajes al otro lado del mundo, existe en el día a día, “jet lag social”; ese trastorno que provoca el bajo rendimiento en el trabajo, actividades o escuela entre la luz artificial y el poco caso que hacemos al sueño.

El sueño nunca es una perdida de tiempo, mas bien es garantía para un buen rendimiento además de un mucho mejor humor, alegría y salud.

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